Hablamos con Borja Ramon de la sensorización de 26 viviendas de la Fundación

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Foto de Laura Pujol

Llegan a nuestra sede 52 sensores ambientales que se instalarán en 26 pisos de la Fundación durante el mes de noviembre

La acción está incluida en el proyecto «Intervención en las viviendas de alquiler social para la mejora de la salud y el confort de las personas inquilinas» premiado por Leroy Merlin, dotado con una ayuda económica de 100.000 euros.

Hablamos con Borja Ramon, gestor TIC de la Fundación, de los detalles del proyecto.

Fundación Vivienda Social: ¿Nos puedes explicar en qué consiste la sensorización de las viviendas que realiza la Fundación?

Borja Ramon: La sensorización consiste en la instalación de dispositivos que nos proporcionan información de las condiciones ambientales en las viviendas de la fundación. Nos permiten saber la temperatura, el nivel de humedad y la calidad del aire, que son indicadores del grado de salubridad y confort que puedes tener en tu casa. Los sensores vierten la información de forma continuada en una plataforma a la que accedemos a través de Internet – de acceso restringido a personal de la fundación, por supuesto – y así podemos obtener a distancia datos objetivos de estos indicadores.

FHS: ¿Y para qué servirá la sensorización? ¿Cuál es su objetivo?

Borja: Básicamente, tiene dos: en primer lugar, nos ayuda a comprobar las condiciones de habitabilidad de nuestros pisos. El parque de la fundación es bastante heterogéneo en cuanto a calidad, ubicación, antigüedad, grado de conservación, etc., porque los pisos proceden de fuentes muy diversas. Nosotros realizamos arreglos antes de ponerlos a disposición de las familias, y después, cuando se detectan deficiencias. La sensorización puede ayudar a realizar seguimiento de las reparaciones, como en temas de humedades o de eficiencia energética, y ayudar a comprobar su efectividad.

En segundo lugar, la sensorización informa de forma veraz del entorno físico dentro de los hogares, ayudando a detectar situaciones de incomodidad o riesgo para la salud, como la exposición a temperaturas inadecuadas, a niveles de humedad demasiado pobres o demasiado elevados, o calidad del aire insuficiente. Estas condiciones pueden reflejar pobreza energética, que viene determinada por la incapacidad de hacer frente a los suministros necesarios para regular, precisamente, el adecuado ambiente de tu casa. Pero también pueden indicar la posibilidad de que, modificando algunas prácticas domésticas sencillas, este ambiente mejore, como en el uso de estufas, la ventilación de habitaciones, baño o cocina, tender ropa dentro de casa, etc.

En última instancia, con toda esta información – estado de las viviendas, datos del ambiente, consumos de suministros y la de los hábitos de las personas – podemos informarlas y ayudarlas a encontrar recursos para que sean capaces de gestionar de forma autónoma l entorno a su vivienda.

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Sensor de temperatura, humedad y CO2. Foto de Laura Pujol

FHS: Cuando termine esta fase del proyecto, ¿cuántos pisos tendrá sensorizados la Fundación?

Borja: Un total de 47. Los más recientes son estos veintiséis con sensores de CO2, humedad y temperatura, y  procedentes de una fase anterior, existen veintiuno más  con sensores de humedad y temperatura únicamente, aunque esperamos poder actualizarlos en un futuro próximo por unos más completos con CO2 como los que estamos instalando ahora.

FHS: La Fundación trabaja este proyecto con distintos partners tecnológicos. ¿Nos puedes decir cuáles y cuál es la aportación que hacen al proyecto?

Borja: Toda la infraestructura de sensorización la proporciona CELLNEX : los sensores, la conexión que envía la información, y la plataforma que la recoge y nos la ofrece en forma de datos numéricos y gráficos.

La Fundación Naturgy facilita formación y consejo a las familias sobre los usos del hogar que ayudan a utilizar de la mejor forma la energía, y resuelven dudas sobre consumos y facturas a través de su Escuela de Energía.

Pero no podemos olvidar la aportación de Leroy Merlin a este proyecto que, además de financiar parte de la sensorización, ha aportado dinero para  instalar calefacción  en estos mismos 26 pisos a través de sus premios Hogares Dignos .

FHS: ¿Cuál es la visión de futuro de este proyecto? ¿Hasta dónde quiere llegar la Fundación? ¿Necesitan nuevos partners?

Borja: A largo plazo, la sensorización debería formar parte de un sistema de vigilancia de la calidad de los pisos y la vida que se viva en ellos, que avise de las deficiencias de forma proactiva, y que facilite establecer patrones de consumo que ayuden a las familias a mejorar el uso que hacen de los recursos. Para ello, habría que contar con colaboradores en el análisis de datos, que ayuden a establecer perfiles de las viviendas – para estar dispuestas a las posibles deficiencias a las que son más sensibles – como de familias – para detectar situaciones de vulnerabilidad energética no expresadas, malos usos de los recursos, etc. – y del comportamiento que podemos esperar ante las distintas situaciones.

También será muy importante profundizar en la labor de asesoramiento y de interiorización de conocimientos en el uso de la energía, y disponer de herramientas que trasladen la información y los consejos a las propias familias, potenciando su autonomía.

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