La Fundación Vivienda Social hace balance de 2024 y reclama más apoyo para las familias monoparentales

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Barcelona, 2 de julio de 2024

35 años creando hogares con alma: refugio, confort y dignidad para 1.730 personas en 2024

La Fundación Vivienda Social celebra este 2024 su 35 aniversario trabajando para hacer efectivo el derecho a una vivienda digna, reafirmando la necesidad urgente de disponer de un parque público y social de vivienda fuerte. Actualmente, sólo un 1,5 % de las viviendas en Cataluña son de alquiler social, una cifra que se mantiene estable y muy alejada del 15 % de media europea.

Ante un mercado libre que expulsa a miles de familias, la Fundación ha facilitado un techo seguro y un acompañamiento socioeducativo a 473 familias en riesgo de exclusión residencial.

Un modelo que funciona: vivienda + apoyo personalizado

El Proyecto OIKOS, eje central de la intervención social de la Fundación, asigna a cada familia un educador o educadora social que construye un plan de trabajo a medida. Este plan aborda aspectos como la mejora económica, la estabilidad emocional, el acceso a derechos, la crianza o el empleo, y se da por finalizado cuando la familia puede sostener un proyecto de vida autónomo.

Paralelamente, el Proyecto PROMETEO actúa contra la pobreza energética mediante la mejora de la eficiencia de las viviendas y la capacitación de las familias. Entre 2023 y 2024, se ha instalado calefacción en 26 viviendas, ventiladores de techo en 21 y sensores ambientales en 37 hogares. Este proyecto ha sido reconocido con el Premio Hogares Dignos 2023 de Leroy Merlin y ha sido finalista de los Premios Fundación Naturgy 2025.

Las familias monoparentales: un perfil en crecimiento y con más riesgo de exclusión

Uno de los cambios más relevantes en el perfil de las familias atendidas por la Fundación es el aumento sostenido de las familias monoparentales encabezadas por mujeres. Este perfil representa ya casi la mitad de las unidades familiares alojadas en las viviendas de la Fundación, superando por primera vez a las parejas con hijos, que habían sido tradicionalmente mayoritarias.

Las mujeres encabezan el 95 % de estas familias y son las que sufren con más intensidad la precariedad residencial. La Fundación denuncia que, a pesar del esfuerzo titánico de estas mujeres para salir adelante, se encuentran con barreras estructurales que cronifican la pobreza y limitan el futuro de sus hijos e hijas.

Los equipos socioeducativos que trabajan con estas familias alertan de que la falta de una vivienda estable y asequible conlleva graves consecuencias sociales y emocionales: inseguridad residencial, empobrecimiento, impacto psicológico, desigualdad de género y limitaciones en el desarrollo emocional, educativo y social de los niños.

“La combinación de una vivienda digna con acompañamiento socioeducativo puede ser clave para transformar la vida de estas mujeres y sus hijos”, explican Ariadna Mateos y Francesc Castellano, educadora y educador sociales de la Fundación.

Este apoyo integral tiene efectos directos en la estabilidad familiar, la mejora del bienestar emocional, el acceso a oportunidades educativas y laborales, y la prevención de situaciones de aislamiento o de cronificación de la pobreza.

A pesar de los avances conseguidos, la Fundación denuncia que estas familias a menudo se encuentran con un “techo de cristal” institucional que impide alcanzar una autonomía real. Las dificultades para acceder a una alternativa residencial estable se trasladan a los hijos e hijas, perpetuando el círculo de la exclusión.

Propuestas para un cambio real

La Fundación alerta de que muchas familias monoparentales quedan fuera del sistema de protección oficial, a pesar de su elevada vulnerabilidad. Por ello, propone:

  • Ayudas específicas al alquiler para familias monoparentales.
  • Ofrecer más vivienda de protección oficial o más puntuación en los baremos de adjudicación.
  • Líneas de aval que faciliten el paso del alquiler social al mercado privado.
  • Apoyo específico al empleo, la conciliación, la formación, la regularización y el emprendimiento femenino.

La Fundación hace un llamamiento a las administraciones públicas para sumar esfuerzos y garantizar que estas familias no sólo tengan un lugar donde vivir, sino también un futuro con dignidad y oportunidades. Un modelo que funciona: 28 familias han recuperado su autonomía en 2024

Durante el año 2024, 28 familias han dejado la vivienda social gestionada por la Fundación para iniciar una nueva etapa en vivienda pública o de mercado. La estancia media ha sido de cinco años y seis meses. Un indicador claro de que el modelo funciona: vivienda asequible + acompañamiento socioeducativo = autonomía real.

Un premio para visibilizar buenas prácticas en vivienda social

Con motivo del 35 aniversario, la Fundación ha impulsado la primera edición del Premio Fundación Vivienda Social, con el objetivo de reconocer iniciativas transformadoras que garanticen no sólo un techo, sino también dignidad e inclusión. El jurado está integrado por personas expertas del mundo académico, social e institucional.

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