Los efectos del proyecto Prometeo: “Ahora vivimos más tranquilos”

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Foto de Los Mélez

La pobreza energética afecta a más de 1,5 millones de ciudadanos en Cataluña. Desde la Fundación, ponemos la mirada en reducir esta problemática con el proyecto Prometeo.

Un 20,1% de la población catalana es incapaz de hacer frente a los gastos necesarios para mantener la vivienda en condiciones de confort y salud adecuadas, según el análisis realizado por el diario ARA y la red de periodistas CORRECTIV. Europe. Con el proyecto Prometeo, trabajamos para mejorar el bienestar energético de las familias, con acciones para combatir la pobreza energética, entre las que destacan la adecuación de los pisos mediante la instalación de ventiladores, calefacción y ventanas aislantes y la formación de las familias con un asesor energético.

“Vivimos más tranquilos”

En uno de las decenas de pisos en los que hemos llevado a cabo mejoras energéticas viven la Wendy y Jorge, con sus tres hijos. En el 2024, se instaló la calefacción, y al verano siguiente, los ventiladores. “Antes no podíamos estar dentro del piso del calor que hacía, y en invierno lo pasábamos fatal, ni las mantas ayudaban”, explica la Wendy. “Llegó un momento en que dormíamos todos en dos habitaciones, porque no aguantábamos el frío”.

“Nos ha ayudado muchísimo, sentimos mucho el cambio, dormimos mejor”, señala Jorge. “Valoramos mucho los cambios que ha habido en el piso”. Toda la familia nota los efectos que las mejoras en instalaciones térmicas han supuesto, sobre todo a nivel de salud y de descanso. “Vivimos mucho más tranquilos ahora”, ha añadido. Aparte de estas instalaciones, la familia de la Wendy y Jorge ha podido disfrutar del acompañamiento de un asesor energético. “Hemos aprendido a entender mejor la factura, los valores de los voltajes, cuando era más cara la energía…”, comenta ella.

El papel del asesor energético

El asesor energético que trabaja con las familias para mejorar su bienestar energético es en Jesús Moix, formador de la escuela de energía en la Fundación Naturgy y ahora también asesor de la Fundación. Especialista en el ámbito doméstico, analiza las situaciones de los pisos y busca la forma de hacer más eficiente su consumo energético.

“Les ayudo a entender las facturas que tienen, porque pagan lo que pagan y nos centramos mucho en qué tipo de tarifa tienen contratada“, explica Moix. “Existen las tarifas reguladas por el gobierno, que garantizan un nivel mínimo de protección y no todo el mundo las conoce“. Relata que, a menudo, algunas familias caen en llamadas comerciales y acaban contratando servicios con permanencia que no necesitan. “Te encuentras con familias en situaciones vulnerables que están pagando quizás cinco euros más cada mes, y si se quieren dar de baja tienen que pagar una penalización”, lamenta. “Por eso hemos intentado hacer un poco de pedagogía, para que la gente tenga una visión más general y entienda lo que contrata”.

Mejorar el confort de las familias

No todo es cuestión de las tarifas, entender los hábitos de consumo, corregir gastos elevados y aplicar medidas que mejoren el confort sin elevar demasiado el gasto energético son otros trabajos del asesor energético. “Nos centramos en garantizar el confort de las familias, y eso va muy ligado al consumo energético”, afirma. También se vigila los niveles de calidad del aire y la humedad, y en Moix recuerda la importancia de ventilar. “La ventilación cruzada es muy importante, y se tiene que ir ajustando dependiendo de la época del año”.

El objetivo del Proyecto Prometeo es reducir la pobreza energética de las familias en vivienda social, “es un problema no solo económico, sino también social, de salud y de exclusión”, afirma Anna Moya, coordinadora de Acción Social de la Fundación. “Trabajamos para disminuir el coste que supone a las familias mantener el confort térmico en su casa. Lo hacemos, por un lado, mejorando la eficiencia energética de las viviendas y, por el otro, apoderando a las familias para que hagan un uso consciente y eficiente de la energía”.

Sensorización de las viviendas

Dentro del mismo proyecto, hemos llevado a cabo otras acciones para mejorar la salud y el confort de las familias. Desde 2023, se han instalado 74 sensores en 37 pisos de la Fundación. Gracias a esta sensorización, podemos saber la temperatura, el nivel de humedad y la calidad del aire de las viviendas, que son indicadores del grado de salubridad y confort que se tiene dentro del piso. “La sensorización nos ayuda a detectar situaciones de incomodidad o riesgo para la salud, como la exposición a temperaturas inadecuadas, a niveles de humedad demasiado pobres o demasiado elevados, o calidad del aire insuficiente”, explica Borja Ramon, gestor TIC de la Fundación.

Todos estos datos no sólo permiten conocer en tiempos reales el estado de las viviendas y de sus inquilinos, sino que nos ayudan a informar a las familias y ayudarlas a encontrar recursos para que gestionen de forma autónoma el entorno de su vivienda. En la misma línea, hemos creado tres manuales con consejos prácticos para refrescar, calentar y reducir la humedad en la vivienda, hechos especialmente para familias vulnerables.

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